miércoles, 11 de noviembre de 2009

SECUENCIAS DE MI PARTICULAR "OCHO Y MEDIO"

Todo director de cine tiene su "ocho y medio" particular. Esto vendría a ser cómo una película dónde el director habla más o menos de sí mismo y de sus experiencias. Cómo bien sabéis el cine es ficción y por tanto, en base a esta premisa, los momentos reales pueden ser ficcionados hasta el máximo... esto, para nosotros, es más real que la vida misma, ya que la impresión de lo que fue o percibimos que fue es más grande y persistente de aquello que fué u ocurrió en realidad. Al fin y al cabo a todo el mundo le pasa lo mismo, sólo tenéis que recordar algún momento de vuestra vida y os daréis cuenta que aquel recuerdo se ha ido transfigurando en vuestra memoria cómo una película que escapa a vuestro control... ya no sabéis que fué cierto y que no... pero en realidad da igual... un sólo apice de verdard interna, por muy mentira que sea, es más verdad que una realidad aplastante.

SECUENCIA 1

Un personaje va siguiendo por las calles de una ciudad a una mujer. Da igual quién sea esta mujer, lo importante es que lleva un abrigo largo y rojo y al personaje principal esta imagen le es lo suficientemente evocadora cómo para seguir a esta mujer por las calles de una ciudad que aún no conoce demasiado. En esta parte serían muy importante los sonidos de la ciudad; coches, voces de personas anónimas, algún que otro sonido incoherente que se va colando en la banda sonora y que acompaña a los dos personajes mientras recorren las calles de la ciudad. De ella no haría falta un contraplano, en realidad su rostro nos daría igual, es sólo su presencia... su ir y venir entre el ritmo de uan ciudad que se percibe a ratos cercana y a ratos cruel... cómo aquel amigo que desconfía de nosotros pero disimula sabiendo que el solo percibimiento de su sensación nos haría terminar con él para siempre.

Así por lo tanto los sonidos de la ciudad y los planos del personaje que persigue a la chica con el abrigo rojo se irían intercalando con el devenir de unos barridos que a cámara rápida realizan los demás peatones de la ciudad y los vehículas, que literalmente, y en el encuadre, cortan el rostro del personaje principal o lo sacan del entorno en el que se encuentra descubriéndolo cómo un objeto más entre la despersonalización de todo lo que vamos viendo.

Sería interesante que al final de esta secuencia la chica del abrigo rojo descubriera que está siendo seguida por el personaje principal. Acto seguido ella se giraría y en ese mismo momento pasaríamos a un primer plano del personaje que sorprendido porque la mujer se ha dado cuenta que está siendo seguida por él, la mira fijamente. Pero ahora nos interesa el plano del rostro del personaje, tenemos que ver lo que está mirando... que es a ella... pero ella nos da igual... lo importante es él.

Así que una leve sonrisa para luego dejar paso al estupor o a la indiferencia más absoluta. Y después de tanto sonido una frase;

- Pensé que eras tú... ella llevaba un abrigo cómo el tuyo.

Y el personaje comenzaría a caminar y se iría por el mismo sitio dónde ha venido.

SECUENCIA 2

Filmar una escena de sexo sólamente captando el devenir de una mano temblorosa que acaricia una espalda desnuda. Unos gemidos, respiraciones entrecortadas... y la mano acariciando esa espalda mientras unos tímidos rayos de sol se van colando por las rendijas de una persiana.

Acto seguido cortar hacia el plano de una calle estrecha y dónde unos niños pasan corriendo canturreando una canción. Este plano en picado, desde muy arriba... A continuación la cámara iría subiendo hasta que enfocamos unas ropas tendidas sobre un tendedero... y un viento suave y calmo las mece sin sentido.

Volvemos a la mano que acaricia la espalda y esta vez se detiene. A encontrado un lunar que redondear con uno de los dedos. Y ahora pasamos a unos ojos, ojos de mujer que poco a poco se van cerrando.

De nuevo el canto de unos niños. Ya en off. Fundido a negro.

SECUENCIA 3

Esto sería algo así cómo que alguién está sentado en una silla y lo vemos desde lejos. Poco a poco, en lento travelling nos vamos acercando a esa persona... en el recorrido que va de plano a general a plano medio podemos escuchar unas respiraciones suaves pero constantes, y el sonido de un reloj que enfatiza aún más la sensación de espera.

Ahora ya hemos llegado al personaje. Tenemos su rostro en primer plano. Pero no mira a cámara, está mirando el suelo.

En fuera de campo una voz en off:

- Sé que quieres dejarme. Así que ten valor y dímelo ya.

Y de pronto la cámara se volvería a alejar dejando entrar en plano a una mujer, en el margen derecho de la imagen, que frente a un espejo se mira asi misma. En el lado central de la imagen el que no se atreve a poner fin a la historia de amor. Ya separados por el espacio del encuadre sobran las palabras.

SECUENCIA 4

Una go-go que baila frenéticamente en lo alto de unos de esos pedestales que hay en las grandes discotecas. De pronto ella miraría a un punto fijo y sus movimientos se harían cada vez más lentos, (utilización de la cámara lenta), hasta que el ritmo rápido de la música no tiene nada que ver con el ritmo lento del cuerpo que estamos viendo bailar.

De la mirada de la go-go pasaríamos al plano de un hombre que la mira desde abajo. Ni que decir tiene que los dos se conocen. Pero una multitud los separa... en realidad son ellos mismos los que viven haciendo posible este distanciamiento. El siempre la ha visto a ella desde abajo... y ella a él desde arriba. Ninguno de los dos cambiaran sus posiciones, por lo tanto la luz se ha de difuminar hasta que el espacio y lo que percibimos de él queda delimitado por una suave luz azulada o blanquecina. Lo único que se escucha ahora es el sonido del latido de un corazón... que se ha fundido lentamente tras los últimos coletazos de la canción que ha ido impregnando toda la escena.

SECUENCIA 5

La secuencia comienza con la imagen de la copa de un árbol. Un viento suave y constante mueve las hojas. El sonido de este acto acompañaría toda la escena. La cámara bajaría con la ayuda de una grúa hasta el rostro de un hombre que está sentado en una silla, frente al árbol, y tiene los ojos cerrados.

En ese momento una racha de viento acariciaría su rostro y por tanto el sonido de las hojas meciéndose por motivo del viento se tendría que amplificar.

En ese momento escucharíamos decir;

- Siempre me gusto oír el sonido del viento sobre las hojas del árbol que había en tu jardín.

Y rápidamente, con movimiento de grúa ascendente, volveríamos a la copa de los árboles dónde súbitamente, las hojas habrían detenido su danzar.


lunes, 9 de noviembre de 2009

EL ESPEJO. Una película de Andrei Tarkovski

"El espejo" es una película que fué dirigida por Andrei Tarkovski en el año 1974. Hablar de este director de cine siempre es complicado ya que es uno de los pocos autores de la historia del cine cuya obra fílmica cuesta mucho explicar con palabras. Cómo bien dice él en su libro "esculpir en el tiempo", las palabras se quedan cortas para expresar la verdad de las cosas ya que la verdad es sentida e intuída y las palabras son pensadas... perfecto ejemplo este de porqué su cine es mejor verlo, observarlo detenidamente y dejarse llevar por las sensaciones que sus imágenes fílmicas nos pueden hacer sentir.

Tarkovski sólo hizo 7 películas. De película en película sus esfuerzos titánicos por levantar cada proyecto eran tremendamente costosos ya que el gobierno de la URSS no veía con buenos ojos que un director soviético utilizara el cine para contar historias personales y poéticas y no para hacer un cine socialista que engrandeciera los conceptos políticos de un país que lo politizaba todo hasta extremos exasperantes. Por lo tanto, y durante que estuvo viviendo en la URSS, Tarkovski fué odiado por muchos de sus compañeros de profesión, llamada cientos de veces por el comite político del sindicato del cine para intentar que sus películas fueran más "normales" y que estás respondieran a lo que el gobierno esperaba de un director ruso... pero Tarkovski fué implacable, sólo hay que leer sus diarios y escritos para intuír que un alma tan libre y sincera no podía ser doblegada por los poderes fácticos.

Así que después de "Stalker", su última película rusa... cansado y agobiado por el trato que se le estaba dando en su país de origen, decidió dejar su Rusia natal y emprender un forzado exilio que lo llevaría desde Italia a Suecia... y desde Suecia a Francia, dónde moriría en Paris de cáncer de pulmón en el año 1986, pocos meses después de haber finalizado el rodaje de su última película "sacrificio".

No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que Tarkovski fué un autor cinematográfico de una entidad personal y artística que raya la genialidad... y para muestra sólo hay que ver algunas de sus películas, filmes que, dicho sea de paso, no son fáciles de acceder ya que un acercamiento a la obra de este autor se debe hacer con una mirada totalmente virginal y límpia... en el sentido más estricto de la palabra ya que el cine de este autor no se parece en nada a algo que hayamos visto antes.

Cómo he dicho en un principio hablar de sus películas es harto complicado, no se pueden explicar con palabras porque las sensaciones que se tienen cuando se ven son complejas y no exagero si digo que, en muchos momentos de su filmografía, nos podemos sentir que estamos accediendo ante un mundo oculto y secréto que sólo Dios y no un hombre nos puede ofrecer. Este mundo secreto se materializa en una fijación fílmica por poder expresar lo que hay detrás de la imagen que vemos... lo que se esconde detrás de cada momento que el ser humano vive... lo que hay detrás del tiempo... de los recuerdos... de lo que somos y a veces, porque no entendemos, no sabemos que somos.

Hoy he vuelto a ver "El espejo" y me he vuelto a sobrecoger por la belleza inusitada de sus imágenes y por los misterios ocultos que encierran cada una de ellas. Sueños y realidad se mezclan en este filme con total libertad... el director nos narra sus recuerdos de niño y su vida adulta y actual que tenía en el momento de rodar el filme... es algo así cómo "ocho y medio", sólo que en este poema audiovisual lo feo es hermoso y lo hermoso es feo... las capas de la verdad no dicha pero si intuída se puede observar con tal detenimiento que muchas veces nos preguntamos sino estaremos ante nuestros propios recuerdos, ante aquel misterio de nuestra existencia que cerca del mundanal ruido se nos oculta esperando ser descubierta cuando nuestra alma, y no nuestros ojos, sea capaz de observar desde la luz al abismo y desde el abismo al infinito.

En "El espejo" un niño sueña que su madre tiene el rostro de su mujer; una mujer hermosa vestida de blanco camina a cámara lenta por una casa cuyo techo se cae a pedazos en una melodía caótica hermosamente dirigida; otro niño asiste al encuentro con un fantasma en la casa dónde vive su padre y de esta presencia sólo queda el vaho de una taza de té sobre la madera de una mesa que poco a poco va desapareciendo; la misma mujer vestida de blanco sueña que recuerda a su marido desaparecido tras la guerra y que lentamente este le acaricia el pelo... y ella, dormida, levita sobre la cama...

En "El espejo" unos niños asisten al acontecimiento increíble de un fuego quemando una casa de madera; una pareja discute mientras sus imágenes son tomadas desde un espejo iluminado por el sol de media tarde y su hijo, desde fuera, asiste impávido ante un futuro desolador; la misma mujer (que es madre y esposa, en tiempos diferentes... recuerdos desfigurados por el paso del tiempo), debe matar a un gallo y su acto asesino es filmado con tal belleza que pone los pelos de punta... las plumas poco a poco van cayendo sobre el rostro de la joven y ella mira a cámara... y de pronto su mirada angelical se torna diabólica, siniestra... oscura y tensa.

Entre tanto sueño o realidad, la música de Bach y Purcell inunda la pantalla... exiliados españoles (los niños de Rusia), cuentan a cámara hazañas de famosos toreros recordando así la tierra que ya, nunca jamás, se podrá volver a pisar.

Y durante 106 minutos asistimos (si queremos dejarnos llevar) a la perfecta definición de arte poético cinematográfico, ya que cada secuencia tiene un ritmo, una métrica determinada que causa efecto depende de la secuencia que venga antes o después... y nos sentimos maravillados y sorprendidos, (hasta asustados), porque lo dormido de nosotros mismos está expresado en esta película con una absoluta verosimilitud... con una certeza de antropólogo del alma y de lo infinito, de aquello que, cómo bien dice Tarkovski, no se puede expresar con palabras.

UNO DE LOS SUEÑOS DE LA PELÍCULA

http://www.youtube.com/watch?v=VOH0dEOdZuY

sábado, 7 de noviembre de 2009

8 DE NOVIEMBRE

Termina una de las semanas más extrañas y pésimas que he tenido jamás. Sí, sé que suena exagereado decir esto, quizás todo depende de una percepción... de una subjetivización de lo que sentimos; pero os puedo asegurar que esta semana ha sido nefasta.

Para empezar el rodaje del corto se ha retrasado desde finales de este mes a Enero. Noticia que no me ha sentado muy bien ya que tenía ganas de terminar el año con el corto hecho y poder empezar el nuevo año con otros proyectos. Me dieron la noticia el pasado martes, en una reunión con el productor y por motivos ajenos a mí (cosas del cine, de producción, de esto, de lo otro... lo de siempre), el corto debe esperar dos meses más.

Eso fué el martes... pero el viernes anterior, o sea, 4 días antes... tuve un enorme broncazo con mis padres y perdi la calma cómo jamás la he perdido en mi vida... de buenas a primera me vi invadido por un nervio extraño y literalmente "me volví loco"... para susto de mis padres, claro... ¿consecuencias? Dos días sin hablarme con ellos, un perdón que tuve que pedir (mi madre lo estaba pasando fatal) y un punto de inflexión sobre la percepción de algunos asuntos que durante prácticamente toda mi vida me han ido acompañando.

El corto, la pelea con mis padres... y las nulas ganas de volver a la escuela regularmente y enfrentarme con todo lo que tengo allí... Así que básicamente he pasado toda la semana en casa, sin hacer nada... toda la semana hasta el jueves que decidi "tomar el toro por los cuernos" y ya recuperado del asunto de mis padres y concienciado de que el corto debe esperar hasta enero, decidí volver a la escuela y eso hice. Objetivo; intentar que lo malo de esta no condicionen lo que tengo que hacer que es; estudiar... y a vista de lo propuesto parece que tanto jueves cómo viernes lo he conseguido ya que lo he pasado muy bien, he visto a gente que aprecio y poco a poco me he estado concienciando para todo el tiempo que tengo que pasar allí dentro.

Pero todo lo anterior no es sino producto de un esfuerzo que estoy haciendo para no mandarlo todo a tomar por culo, subirme a una montaña y gritar enfurecido que TODO (o casi todo) ME PARECE UNA AUTÉNTICA MIERDA y que ESTOY HARTO Y NO PIENSO SEGUIR AGUANTÁNDOLO... (Cómo decían en la gran película "Network, un mundo implacable").

Así que por un lado hago esfuerzo y encuentro calma (que quizás en muchos casos sea resignación), pero sé que estoy cansado, que mi vida necesita un cambio, que hecho de menos muchas cosas que desde hace mucho ya no tengo y que mi percepción de muchos asuntos y de muchas prioridades que hasta ahora he tenido está cambiando para anularse o transformarse en otras.

Que estoy cansado de salir por la noche y de hacer siempre lo mismo, (de hecho esta noche he pasado de salir), que no creo en el amor aunque nunca pierda la esperanza por creerlo... y que estoy haciendo balance de todo lo que ha sido y fué... y que aunque hacer esto no valga la pena, (cómo siempre, por supuesto), no puedo evitar sentir y tener por un lado la sensación de que se me ha ido un tiempo precioso... y por otro qué este tiempo ha sido invertido en conocer lo maravilloso y lo feo de la vida, tiempo que, de haberlo utilizado de otra manera, no me habría dado la oportunidad de saber, cómo se hoy, cual es mi abismo y mi gloria.

En cualquier caso deseo y sueño con un re-mix de sensaciones ya pasadas y futuras... de lugares ya lejanos y borrados que vuelven a mi sin necesidad de abrir los ojos pues son reales y puedo ir allí cuando pueda, (o lo tenga todo planeado)... y siento la imperiosa necesidad, y ahora sin miedo, sinceramente... de saberme importante por y para alguién, ya sea amor, amigo... ciudad... o instante.

Buenas noches.

martes, 27 de octubre de 2009

28 DE OCTUBRE

Semana de días extraños.

Ando algo nervioso e inquieto por dos motivos.

Primero porque el rodaje de mi segundo cortometraje cómo director, (este ya de forma profesional), es inminente. Sí todo va bien el rodaje del mismo se llevará a cabo a finales del mes de Noviembre. Ya tenemos todos los asuntos cerrados y andamos metidos de lleno en la pre-producción pura y dura; últimando los últimos retoques a diversos asuntos, confirmando otros tantos y preparando los dos intensos días de rodaje que tengo que "capitanear" para que el guión que hace 9 meses escribi pueda tomar vida en forma cinematográfica. Pero a pesar de la buena preparación que estamos teniendo y de los excelentes profesionales que me rodean para dar forma a mi idea, los nervios en estos casos son inevitables. Se suele decir en el "mundillo del cine" que hasta que no dices "acción" no te quedas tranquilo... y es cierto, pues son mucho los problemas que antes de un rodaje suelen aparecer al tratar de que todo sea lo más parecido a lo que una vez, dentro de tu cabeza imaginaste. Así pues me gustaría gritar ya la palabra ACCIÓN... aunque aún tendré que esperar. Un mes más. Paciencia. De igual modo, al igual que me encuentro algo nervioso, también estoy disfrutando y aprendiendo mucho.

El otro tema que me tiene nervioso, (en realidad inquieto... no, mejor aún, triste y desanimado, desencantado), es el tema de la Escuela de Arte Dramático adónde decidí volver hace un mes pero dónde parece que siguen habiendo los mismos mamoneos con respecto a mi persona, y es que es muy sospechoso que todos mis compañeros ya hayan podido empezar a ensayar menos yo, que, dicho sea de paso, he sido el primero en entregar la dramaturgía, cosa indispensable para empezar los ensayos. Sinceramente me encuentro muy desencantado con este tema... llevo mes y medio sintiendo que todas mis ilusiones con respecto a la carrera que he estudiado durante cuatro años se me han quitado de repente... y no ha sido por falta de ganas o ilusión, o sea, de parte mía... sinceramente ha sido porque un cúmulo de circunstancias que se dan en esa escuela me ha hecho desilusionarme con todo lo que estar en ella conlleva. Esa desilusión ha sido el precio que he tenido que pagar por no ser pelota con nadie... por decir las cosas tal y cómo son en todo momento... y por denunciar a viva voz grandes carencias que tanto a nivel académico cómo de organización se han ido sucediendo en la escuela de Málaga. Mi madre siempre me ha dicho que "el cementerio está lleno de valientes".... y bien pensando tiene razón, toda la razón... aunque poco a poco me voy sorprendiendo a mi mismo, en el sentido de que una parte de mi se siente orgullosa por saber que, a pesar de los pesares, sus principios no han podido ser callados ni sellados por las mismas personas que han callado y sellado los principios de muchos de mis compañeros. Es cierto que, muchos de ellos han aprobado o están a punto de conseguirlo... pero en sus miradas hay algo extraño... incluso muchos de ellos lo reconocen... han perdido la integridad personal por un título... han jugado con la mierda convirtiéndose ellos mismos en otra sustancia de igual color y sabor... en una palabra; han entrado por el aro. Yo no. Y os juro que no es orgullo mi actitud.... es simplemente que, le pese a quién le pese... y mira que lo he intentado... no me puedo vender a nada ni a nadie... quiero a mis principios más que a mi mismo... y el día que esté dispuesto a venderme... a traicionarme a mi mismo... a mi justicia personal... y a mi modo de entender las cosas... ese día... simplemente.... tirarme por la ventana y ceder a lo que no creo justo serán la misma cosa.

Así que estos días ando pensando sino será mejor dejar mis estudios al menos por este año, (pues en serio, no lo estoy pasando nada bien, y cuando digo nada bien es NADA BIEN), y retomarlos cuando esté dispuesto a sufrir o a soportar lo que ahora mismo es insoportable. También he pensado en que, en otro momento de mi vida, con más calma... cuando tenga tiempo y cuando de verdad quiera, poder terminar mis estudios en cualquier otro lugar, con la certeza de saber que he sido yo y no una obligación lo que me ha impulsado a ello. De igual modo reconozco que una cosa u otra es, a vista de muchos, una nueva perdida de tiempo y una nueva pausa para "no se sabe muy bien hacer que..." o "deberías terminar ya que te queda poco..."... de verdad, todos estos pensamientos de personas ajenas a mi mismo son loables... y en cierto punto comprensibles... pero si estas personas se pudieran poner en mi piel durante dos minutos... y sentir todo lo que yo siento cuando entro en ese "nido de ratas" me darían la razón y entonces, sólo entonces, sabrían que mi elección no corresponde a un capricho.

En fin, amigos/as... que sí eres feliz en el amor, no lo eres en el trabajo, que si eres feliz en el trabajo, no lo eres en la amistad, que si eres feliz en la amistad no lo eres en los estudios... que la felicidad muchas veces depende de un fino equilibrio entre lo que percibes que va bien... y lo que percibes que va mal... lástima que muchas veces, lo que percibes que va mal... sea de un peso superior en la balanza, a lo que percibes que va bien... y me refiero al tema de mis estudios, que para mi, hasta hace poco eran muy importantes y me llenaban de alegría... y de la noche a la mañana han pasado a ser mi mayor peso... y mi mayor pena.

Un abrazo a todos.

martes, 20 de octubre de 2009

UNA JORNADA PARTICULAR


"Una jornada particular"... y una de mis películas favoritas.


Esta noche, después de casi dos años sin verla, me he vuelto a reencontrar con ella, y las sensaciones han sido las mismas que tuve la primera vez que la vi, en mi época de Barcelona, cuando tarde tras tarde no dejaba de descubrir buenas películas, ya fuera en la sala de la filmoteca de Cataluña o en el dvd de mi habitación.

Esta noche he vuelto a disfrutar y de nuevo me he emocionado con la historia de estos dos personajes que un día cualquiera se encuentran, se cruzan... y a raiz de ahí sus vidas van a cambiar para siempre.

Ella, (increíble Sofía Loren en uno de sus pocos papeles dramáticos), es una madre de familia con seis hijos y un marido, que está cansada de la vida que lleva y se siente presa de una existencia anodina y sin aliciente alguna.
El, (Marcello Mastroianni, en una interpretación que debería ser asignatura obligada de estudio en las escuelas de arte dramático, su segunda nominación al oscar al mejor actor principal...), es un hombre de mediana edad, homosexual y antifascista... que espera un exilio forzado provocado por sus "inadmisibles" condiciones personales.

Ella se queda sola en casa porque su marido y sus hijos van a un desfile de las fuerzas fascistas, (Hitler visita Roma y todos los habitantes quieren estar presente para ver a Mussolini con el dictador alemán), y él está disfrutando de sus últimas horas de libertad haciendo repaso de su vida y pensando en que quizás la mejor solución sea terminar con la misma.

De pronto a ella se le escapa un pájaro y da a parar justo a la ventana de él. Ella va en busca del pequeño pajarillo, él abre la puerta... y a partir de aquí la película se convierte en una de las reflexiones más lucidas y profundas que he visto en mi vida sobre la amistad... y el amor.

Poco a poco los dos se van abriendo a sus miedos y entre muchos silencios y miradas esquivas van confesando todo aquello que jamás pudieron decir a nadie.

Sé que todo esto que estoy diciendo aquí puede parecer a película ya vista mil veces, pero hay que asistir a este tremendo trozo de cine auténtico para apreciar la increible grandeza que tiene este pequeño filme.

Grandeza que se puede ver en muchas de sus secuencias, siendo, según mi punto de vista, la secuencia de la terraza, (ella va a recoger la ropa tendida y él la acompaña), una de las más profundas, dolorosas y sinceras que he visto en toda mi vida. Ahí no sólo los actores hablan, sino también sus movimientos, sus miradas... de un momento a otro vemos cómo el llanto esconde una risa... un beso una renuncia... y una broma inocente e infantil un momento de libertad entre tanta opresión y oscuridad.

"Una jornada particular" es una película memorable en todos los sentidos. Un filme que no se averguenza de la pequeñez de su propuesta y que sabe jugar una mano brillante con las cartas que tiene sobre la mesa.
Estás son las películas que me hacen recordar mi amor por el cine y mi ilusión por dedicarme a hacer películas. Sería maravilloso hacer algo parecido y descubrir, entre 24 fotogramas por segundo, un trozito de la verdad que todos llevamos dentro.







martes, 13 de octubre de 2009

DI LA VERDAD

Sería maravilloso poder decir la verdad sin miedo a hacer el ridículo o a que los demás nos vean diferentes a cómo realmente nos ven. También sería maravilloso decir la verdad por el mero hecho de normalizar lo bueno y lo malo que hay en todos nosotros, para acostumbrarnos a jugar a las cartas con una jugada limpia y sincera, de esas que no te hacen ganar nada, porque nada has apostado, pero te ofrecen un gran placer, el placer de saber que has jugado por jugar... con todas las buenas intenciones. Sin más.

Una profesora de la Escuela de Arte Dramático siempre me ha dicho que la gente busca la verdad, que luchan por encontrarse con ella... pero que luego, cuando estás cara a cara, frente a frente... pocos son los que son capaces de aceptarla. Por eso Edipo se queda ciego... va en busca de su verdad... y cuando la tiene delante... no encuentra lo que deseaba hallar.. así que decide arrancarse los ojos... ya no los utilizará más para ver el mundo que el suponía real... verdadero... pues la verdad no se puede tocar ni ver... sino sólo sentir... y para sentir no hacen falta ojos... sino un alma fuerte y sincera.

Cómo muchas veces he dicho, la verdad se escapa entre los dedos de nuestras manos a cada instante. La verdad no tiene explicación, pero quizás por esto mismo deberíamos hablar de ella más a menudo... claramente... sino de sus causas... al menos de sus consecuencias... esto nos haría familiarizarnos entre nosotros mismos... y nuestras fortalezas serían también derribadas de vez en cuando, haciéndonos saber que todos, por muy fuerte que seamos, tenemos un punto débil del cual... sólamente nos queda, por mucho que nos cueste, sentirnos orgullosos.

Me gustaría sentarme en un bar y preguntarle a un amigo; ¿cómo estás?, y que este, por primera vez en su vida me dijera la verdad y no el típico "bien" que se suele decir constantemente y de ahí, tristemente, pasamos a hablar de otra cosa.

Pero el acto de mentir es tan o más humano que el acto de la guerra... y es por ello que nos solemos mentir... primero a nosotros mismos y luego, por supuesto, a los demás. Y ojo, con mentirnos a nosotros mismos no me refiero a que nuestro espejo esté roto pero nosotros digamos que está perfectamente... en realidad ese tipo de mentiras, al menos para mi, no tienen la menor importancia... en cambio para mi, mentiras, es cuando puedes hablar de una cosa... o necesitas hablar, expresar o contar algo... y tú mismo, alguién o cualquier otro motivo te impide hablar de ello.

Vaya, ahora que lo pienso las mentiras pueden ser muchas veces productos del silencio. De un silencio obligado que nos ponemos a nosotros mismos con el fin de dar a entender que todo va bien, cuando es lógico que por muy bien que vaya la cosa, algo vaya mal.

Así que miento o callo sino digo que;

- A veces te hecho de menos. Me gustaría saber dónde estás y que es de tu vida. Sí aún recuerdas nuestros cuerpos abrazados en esa habitación... aquella dónde tanto frío hacia y la que tantas veces nos vio odiarnos y amarnos. Todo al mismo tiempo. Nos hicimos el mismo daño cómo el mismo placer. Dos locos que se encontraron en el momento justo. Los mismos pies... en un solo zapato.

- Me repugna mucha gente de mi alrededor pero estar con ellos me hace sentir seguro y maravilloso. Sé que yo soy mejor que ellos en muchos aspectos. Venga, por favor... no seamos tan modestos, ¿vale? Todo el mundo ha pensado eso alguna vez en su vida... que es mejor o superior a alguién... ¿qué hay de malo en ello? La modestia muchas veces es el arma de los mediocres.

- Por supuesto que tengo miedo, ¿y quién no? Un miedo inmenso, atroz... auténtico pavor a las grandes esperanzas que muchos pusieron y han puesto en mi en algunos sentidos... cuando yo, en realidad... soy pequeño... pequeño... pequeño... pequeño.... y las responsabilidades son para los gigantes... gigantes... gigantes... gigantes.

- Que cuando quiero, quiero de verdad... y cuando odio lo hago doblemente, pero digo que no, porque con mi imagen no pega eso de odiar... pero en realidad, en el fondo... sólo deseo que cualquiera sufra hasta rabiar... cuando a mi, antes... y por culpa de esa persona... me ha tocado sufrir. Por lo tanto; no es eso cierto de que no se debe desear mal a nadie... quizás no se deba... pero cuando ese alguién tiene el mal... bien contentos que nos ponemos.

- Que me siento atado, por lástima o lo que sea, a cierto tipo de relaciones. Y que en realidad una ausencia... un cese temporal, (que está muy de moda decir esto ahora), me vendría de puta madre... un aliento de libertad que muchas veces, antes de dormir, pedí en mis oraciones.

- Que me caen fatal los putos izquierdosos de mierda y que no puedo con su doble moral. A la hora de la verdad, (o al menos esa ha sido mi experiencia), salen acojonados y corriendo a toda leches porque no tienen dos pares de cojones para defender la verdad... y no la verdad de Irak, el tercer mundo... o los niños que pasan hambre; sino la verdad de si mismos... que es, a mi modo de ver, mucho más importante, pues con ella tendrás que convivir toda tu vida. Con las otras, desgraciadamente y aunque suene cruel, no.

- Que me muero por tener mucha, mucha, mucha pasta... y no sentirme mal por ello. Que quiero tener una casa al lado de la playa...y otra en el centro de Madrid y de Barcelona... y otra en Málaga para volver de vacaciones, muy de vez en cuando, eso sí.... Y sentirme bien porque sé que el dinero no da la felicidad... pero al menos no soy de esos gilipollas que aún se atreven a decir que el dinero no es importante.

- Que mandaría mis estudios a tomar por culo sino fuera por que me he comprometido a terminarlos, (conmigo mismo no, con mis padres)... y que este compromiso cada día se me hace más cuesta arriba... pues empiezo a entender que estos estudios no son mi camino... y que por supuesto que lo que se empieza se debe terminar... pero no cuando tu salud, y nada más que tu salud, está en juego.

- Que me río de mucha gente que dice tener problemas cuando en realidad lo único que tienen son contratiempos. Que problemas, problemas de verdad... nadie suele tener... excepto te falte para comer, te vayan a echar de casa o tengas una enfermedad incurable... y es por eso que vivo la vida cómo si fuera el último día... y muchos me dicen; "eres un irresponsable"... pero los irresponsables son ellos que le dan transcendencia al trabajo, a los compromisos o al cualquier otra cosa.. cuando en realidad, aunque suene egoista, hemos venido aquí para ser lo más felices que podamos... por lo tanto lucha para ser aquello que una vez soñaste... no pierdas el tiempo siendo lo que otros quieren que seas. O no pierdas el tiempo, ni pongas mucha ilusiones, en cosas que son reemplazables... imbécil!!!

- Que he mentido a veces cuando he dicho "te quiero"... "te amo"... "te necesito"... que en algunas ocasiones sabía que el fin sería cuestión de tiempo.... pero no me gustaba ir rompiendo ilusiones por ahí... así que ser mentiroso me tranquilizaba... pues era la única manera que tenía de no hacer daño.

CONTINUARA....

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Ya en serio, invito a que todo el mundo, de forma anónima o cómo quiera, deje su verdad en forma de comentario en este post. Y que de la palabra escrita... con la gente que de verdad queremos o amamos... pasemos a la verdad hablada.

Eso te hará libre.

Un abrazo.

domingo, 11 de octubre de 2009

EL AMOR VAGO

Esta noche hace justamente dos meses que comencé en Barcelona una nueva historia de amor. Historia de amor que hace un mes aproximadamente decidí terminar sin posibilidad de volver atrás en mi decisión. En resumidas cuentas; en dos meses he conocido el amor, y he puesto fin al mismo.

Estos días me ando preguntando a mi mismo el porque de haber empezado una historia y el porque de haberla terminado tan rápidamente, tal y cómo, de la misma manera, la empecé. Y después de darle muchas vueltas a la cabeza y de hallar miles de excusas que fueran auto-indulgentes conmigo y con mi forma de ser, he llegado a la conclusión de que actualmente, para mi, y aunque suene frío, distante y super trasnochado; el amor me importa un pito. Un rábano... me la trae floja; tanto tenerlo, cómo no tenerlo. Mejor dicho; no me importatía tener nada que fuera algo poco serio, de poca profundidad, dónde lo máximo de intimidad fuera una buena cena y su polvo correspondiente. Lo demás, ahora mismo, una historia de amor sincera, verídica, con sus altibajos, normalizada vamos... me es increiblemente molesto en este momento.

Entonces he aquí otra pregunta, ¿por qué pienso así? ¿Qué es lo que ha pasado para que mi visión del amor, y por ende de una relación personal amorosa sea de total indiferencia? Y la respuesta es que no ha pasado nada del otro mundo, de hecho mi última relación de pareja data de un año y medio aproximadamente y fué tan determinante en mi vida cómo igualmente insignificante, o sea, pasado el tiempo... no veo que de ninguna de las maneras me haya hecho valorar más el amor... o por el contrario echarlo en falta sobremanera. Entonces, ¿que carajo me ocurre?

Sinceramente pienso que una pereza enorme me tiene atrapado y me lleva hacia la deriva de la indiferencia amorosa. Pensar que tendría que conocer a alguién, contarle cómo soy, que siento, salir, entrar... empezar a jugar de nuevo, conocer... prometer.... me da tanta pereza que definitivamente prefiero ahorrarme las fuerzas que estos actos requieren y enfocar las mismas en mis amigos, mi trabajo... o mis estudios.

Definitivamente sí creo en el amor... pero no en los esfuerzos que se tienen que poner en el mismo, ya que no siempre los resultados son los óptimos. Por lo tanto; no quiero enamorar... por primera vez en mi vida prefiero que me enamoren a mi... que me seduzcan y que yo, egoistamente en mi rincón, no tenga que hacer nada... ya que, sinceramente, no tengo ganas de hacer nada excepto de caer en brazos de una hermosa mujer sin que un rato de pasión hermosa y grandilocuente me haya costado noches y noches de conversación, y/o preguntas con respuestas fingidas que siempre solemos decir para quedar bien cuando estamos empezando de nuevas con otro amor.

Por lo tanto a partir de ahora soy consciente de que mi objeción de conciencia amorosa me convierte en un ser despiadado que prefiere salir antes con sus amigos o pasar un rato viendo la televisión que salir con una chica, ir a cenar y acompañarla a casa "rezando" para que esta te deje, a lo sumo, y la primera noche, tocarle una teta.

Ya me he cansado de los juegos y de las perdidas de tiempo. De creer que una princesa azul me está esperando en una esquina, cuando en realidad las princesas azules no esperan a nadie... y menos a sapos anti-románticos cómo yo.

Se podría decir, (sobre todo para eludir responsabilidades y dar lástima), que la sociedad me ha hecho así, que ella es la que tiene la culpa... que lo he pasado tan mal en el amor que ya no creo en él, que no tengo más ganas de sufrir... que patatin... que patatan... que si bla, bla... que si bla bla...

Pues no, no... de verdad, no. Ojalá tuviera motivos.... que no fueran sólo mi desidia, mi vagancia y mis pocas ganas de querer a alguién... ojalá los esfuerzos puestos en toda aventura amorosa no fueran para mi, actualmente, una perdida de tiempo... pero sinceramente es lo que hay... es lo que siento... es lo que tengo... y tengo que aceptar la increible incapacidad que tengo, actualmente, de amar a alguién.

Punto.