domingo, 2 de mayo de 2010

AJENOS

Me he dado cuenta que me gustan las películas donde los personajes guardan secretos a los personajes que tiene alrededor, y al final, por diversas situaciones, no tienen más remedio que estallar, y mostrarse frágiles e indefensos, en realidad tal y como son, sólo que se pasan toda la historia intentando que esta fragilidad no pueda ser observada, y o bien la tapan o encuentran maneras hostiles y defensivas de relacionarse con las personajes que tienen a su alrededeor. Esto es una manera de protegerse.

Precisamente dos de mis películas favoritas que tratan este tema terminan de la misma manera. Tanto "en la ciudad" como "tres días con la familia", la última secuencia es una donde vemos al protagonista principal o a uno de ellos que durante una comida, alrededor de todos los personajes que durante la película le han ido acompañando, rompen a llorar sin motivo aparente, para así, en el momento menos inoportuno o menos esperado, cuando ya no pueden más... mostrarse tal y como son, frágiles, indefensos, heridos.

Lea la protagonista de "Tres días con la familia" rompe a llorar en una comida familiar. Cuando las voces de sus seres cercanos y se suponen más queridos, tapan el grito de dolor que este personaje siente por todo lo que está viviendo. Personajes aislados y solitarios que siempre se mueven entre muchas vidas las cuales sienten anónimas y ajenas. Lea rompe a llorar sentada en una gran mesa y todos los demás personajes se le quedan mirando, sin entender muy bien el porque de esa reacción. Solo su padre es capaz de levantarse para darle un abrazo, abrazo que es respondido con una cierta frialdad que demuestra una desconfianza ha sentirse querida y apoyada, ya que Lea se levanta inmediatamente de la mesa y prefiero buscar de nuevo la soledad.

"En la ciudad" tiene la misma escena. "En la ciudad" es la historia de un grupo de amigos que guardan secretos entre ellos mismos, y viven una realidad aparente que todo el mundo comparte, y a la misma vez, viven una realidad secreta e íntima que nadie se atreve a revelar. Al final de este film todos los amigos se reunen para comer e Irene, uno de los personajes más importantes de la historia, rompe a llorar desconsoladamente ante la mirada atónita de todos los presentes. Irene lleva una vida que no quiere, por un lado se muestra conforme y así lo hace ver a sus más cercanos, pero en soledad, cuando nadie la ve, busca una salida, un escape ante una vida que para ella es totalmente anodina y ajena. Irene está casada con el mejor hombre del mundo, un hombre que la quiere. Irene tiene una hija pequeña de ensueño... todo parece perfecto... pero Irene no lo ve así. Se sientre atraída por una mujer y tiene miedo de mostrar sus verdaderos sentimientos, de explicar a los demás, sobre todo a su marido, que su vida de cuentos de hadas no es más que una gran mentira, mentira que ella ha ido construyendo con los años poco a poco.

Por lo tanto, al final de film, e inmediatamente después de que sus amigos le hayan sorprendido con una fiesta de cumpleaños, Irene rompe a llorar ante la atenta mirada de todos. Ese mismo día ha decidido poner fin a su mentira, pero parece que no va a ser fácil. Así que cuando mira a su marido, delante de todos los amigos de ambos, cuando su marido le regala una tierna sonrísa y caricia que todos observan como un acto de amor perfecto, Irene rompe a llorar. No puede más. Debe dejarlo todo y empezar desde lejos. Sin mentiras.

"En la ciudad" y "tres días con la familia" saben retratar perfectamente ese extraño estado donde a veces todos nos hallamos. Ese estado lento y sin sentido que nos hace sentirnos actores secundarios de una vida; la nuestra.

Maravillosos filmes que no me canso de ver una y otra vez. Me gusta la verdad que asoman por sus cuatros costados.

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