martes, 9 de marzo de 2010

Esa cosa extraña y maravillosa... llamada amor.

A petición de Raul (Murcia) y Belen (La coruña). Siento la tardanza pero aquí está el post que os prometí escribir a petición vuestra hace algún tiempo. Espero que os guste.

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(Sobre saber que estás enamorado).

Sí hay algo que me molesta en este mundo es que alguien me arruge o estropee un libro o una revista que acabo de comprar. Todo esto viene al caso para explicaros la primera vez que me di cuenta que estaba enamorado de verdad.

Ella y yo estábamos en la estación de metro esperando el tren. Me acababa de comprar el fotogramas y lo estaba ojeando por encima, mientras ella, simpática y risueña, leía por encima de mi vista.

En un momento de descuido ella cogió la revista. Me miro riéndo y a continuación comenzó a leer la revista. De pronto me miro, tomo una hoja de la misma y comenzó a arrugarla. Por supuesto que era a cosa hecha, ella sabía de mi mania, y de algún modo simpático me estaba provocando, picando... esas cosas que hacen los novios cuando llevan poco tiempo.

Primero fué una hoja y luego otra... así con unas cuentas. Al principio pensé "joder, odio que me hagan eso... es mi revista de cabecera... es mi tesoro"... pero a los diez segundo sólo me pude fijar en los ojos de ella, y en su sonrísa algo maliciosa... sus dedos arrugando mi revista... sus ojos... su sonrisa.... al cabo de treinta segundo la revista era lo de menos.... ahora era su sonrisa y sus ojos... y al cabo de unos cuantos segundos más solo eran sus ojos... me importaba una mierda la revista.

Y de pronto pensé.... "Ojalá, que de aquí hasta que me muera... seas tú la única que me arruge las revistas y los libros... por que no me importa nada... es más, me gusta... me gusta la forma que tienes de picarme... esa sonrisa que pones... esos ojos que me miran sabiendo que, ya me podrías matar, que yo, tan feliz me moriría".

Y así es como me di cuenta que estaba enamorado.

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(Sobre notar que hay sentimientos amorosos con otra persona).

Éramos amigos o eso al menos es lo que pensábamos nosotros. Fin de semana tras fin de semana salíamos de marcha, los dos solos, no nos hacía falta nadie más. Cierto es que había miradas y demás, pero se suponía que éramos amigos, lo nuestro, técnicamente, era imposible.

Aquella noche pusieron en la disco MORENA MIA, de Miguel Bosé y Julieta Venegas, y comenzamos a bailar... primero separados... a kilómetros el uno del otro... y luego un poco más cerca... hasta que sin darnos cuenta estábamos abrazados y bailando.

Yo miraba para abajo y ella miraba para arriba. A mi me empezaban a temblar las piernas y a ella le latía muy fuerte el corazón... no exagero si digo que lo podía notar entre mis brazos.

Así estuvimos durante la canción... y cuando terminó con otra.... así hasta tres o cuatro canciones más. Y de pronto, como si nos hubiesen aislado de la vida real, volvímos en sí... nos separamos tímidamente. Nos miramos. Y reímos al mismo tiempo.

En ese precioso momento nos dimos cuenta que éramos algo más que amigos. Ya sólo era cuestión de tiempo. Y así fué.

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(Sobre las reconciliaciones).

Nos habíamos peleado y esa noche dormimos en los dos extremos de la cama, cualquier roce fortuito o abrazo furtivo habría significado una renuncia a nuestras posturas irreconciliables, así que evitamos tener cualquier tipo de contacto. Si era cuestión de cojones y de cabezonería, nadie nos iba a ganar.

El caso es que llego la mañana y el primer rayo de sol se colo por la persiana. Yo me desperté y mire a mi izquierda. Ella dormía profundamente. Y como no tenía nada mejor que hacer me puse a mirarla fijamente... y de pronto me dio por reírme.

Mis risas la despertaron y ella me espetó medio dormida y medio cabreada, "¡De que te ríes....!" y yo le dije "Roncas".

Nos miramos. Esta vez nos reímos los dos. Le di un beso y le dije "Venga, cedo yo, tienes razón... la culpa fué mía...pero la próxima vez cedes tu, ¿vale?".

Se río. Nos besamos. Y ella continuó durmiendo abrazada a mi mientras yo, suvamente, le acariciaba el pelo.

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(Sobre desafortunadas meteduras de pata que cuando ocurren te hacen ver que si haces daño a la persona que amas y te sientes mal... y te sientes como un auténtico perro... es que quieres de verdad).

Volvía de Málaga y tenía muchas ganas de verla. Habíamos quedado en una estación de metro pero cuando llegue ella no estaba. La llame y me dijo que habíamos quedado en otra estación de metro. Le dije que no. Ella me dijo que si. Yo de nuevo que no. Colgé de mal modo. Me dispuse a ir a la estación donde ella estaba. Cuando llegue ella ya no estaba allí. La volví a llamar. Ahora estaba en la estación de metro donde yo estaba antes. Había ido a recogerme a esa estación ya que le había dicho que habíamos quedado en esa y no en esta. Mosqueado y cansado de tanto movimiento y tanto metro volví a la estación anterior. Allí estaba esperándome. Mi reacción fué fría, el cansancio del viaje, las llamadas esta estación, la otra... mi mal humor de aquellos tiempos en algunos días...

Me acerqué a ella y no tuve otra cosa que decirle que "¿Estás de cachondeo o que? Porque no estoy para gilipolleces". Todo eso sin un beso de por medio, ya que hacia una semana que no nos veíamos.

Ella me miro. Y siempre recordaré que sus ojos se llenaron de un brillo extraño, para mi que estaba a punto de llorar.

Luego me dijo; Me dijiste en la estación donde estaba esperándote. No en esta.

Y yo caí en la cuenta de que tenía toda la razón. Había metido la pata hasta el fondo.

Me sentí un mierda, una mala persona... Un hijo de puta de mucho cuidado que por una tontería había hecho sufrir a una chica que sólo estaba esperando a su novio. Con ganas. Para darle un beso.

No dije nada más. Sobraban las palabras. Ya no sabía que hacer para arreglar aquella situación, y aquel malestar que parecía recorrerle el rostro. No volví a hacerlo. No hubiese soportado otro brillo de esos en sus ojos. En ella no.

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1 comentario:

Saray Díaz García dijo...

Si es que estás hecho un romántico empedernido jajaja

Una verdad universal es que el amor saca de uno mismo gestos que ántes veíamos imposibles...

Creo que es una gran verdad eso de que un amor sano ( y subrayo lo de sano...) te hace mejor persona y saca lo mejor de uno mismo... :)